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¿PREPARACIÓN AL PARTO? CLARO, PERO MEJOR .. PREPARACIÓN AL POSTPARTO!!

Llega ese momento tan deseado, soñado, esperado….

Y casi nada es como pensabas….

Todos, tenemos una idea preconcebida de como queremos vivir nuestra maternidad- paternidad, pero con frecuencia olvidamos que a quién atañe realmente esta experiencia es a ese bebé que llega y que, por tanto, toda las circunstancias van a ser creadas para que pueda tener su propia vivencia.

 

Cuando un nuevo ser llega a este mundo necesita que todo esté dispuesto, y no me refiero a canastillas, fulares, peluches, ni pañales.

Hablo de lo realmente importante: La relación con el entorno, la relación entre sus padres, con la familia..

Y es por ello, que ya en el embarazo suceden una serie de cambios con los que no contábamos. Todo se prepara: Se termina esa relación insana con quien creías tu amiga más íntima, mágicamente te echan de ese trabajo en el que ya no aguantabas más, o trasladan a tu pareja a otro lugar.

Sin que, aparentemente lo busques, surgen conversaciones con tus padres que nunca antes habían sucedido, descubres esos “secretos de familia” nunca sacados a la luz..

Sientes un deseo irrefrenable de cambio. Lo que antes servía ya no es posible mantenerlo..

Y, aunque hayáis respondido a esta llamada y  preparado “el nido” para acoger a vuestro bebé, tras el nacimiento aún continúan habiendo reajustes, pruebas, para asegurarse que todo está como debe estar.

 

Pero, si por el contrario, habéis desoído la llamada de este gran maestro que está llegando, tras el nacimiento, en ese momento crítico (Recuerda que proviene de la palabra CRISIS, es decir CAMBIO)  ya no puedes escapar y todo sucede abruptamente, dejándote al desnudo con tu realidad.

Porque, si realmente te entregas, la maternidad es la mayor oportunidad en la vida para conocerse de verdad, para sumergirte en tu sombra, reconocer quien eres y por fin empoderarte.

En esta etapa las medias tintas no sirven y sientes esa fuerza interna que va más allá de los límites que antes te marcabas. Ese empuje, esa fuerza de vida, hace que tengas esa determinación, esa claridad y esa fuerza que todo lo pueden.

Aunque somos las mujeres convertidas en madres quienes vivenciamos especialmente este proceso, también el resto de la familia se ve afectado: sobre todo el padre y los hermanos.

Durante el embarazo nos ocupamos de leer, de informarnos, de estar al día de los últimos artículos, métodos, etc.

Acudimos a clase de preparación al parto, aprendemos respiraciones, ejercicios, posturas.. cuando nuestro cuerpo que alberga la sabiduría de la madre cósmica, está conectado con la Gran Madre Tierra  y  tiene todo el Poder en su interior.

 Toda mujer lleva en sus células la memoria ancestral que la conecta con su esencia. Y eso sucede siempre que dejamos que naturaleza siga su curso y no intervenimos con interferencias externas.

Y entonces, tras el gran momento, cuando ya hemos traspasado la puerta, trascendido la gran iniciación, despertamos a una nueva realidad para la que casi nunca nos hemos preparado.

Cansados, felices, desconcertados, aún recién llegados del “planeta Parto”, tienes que poner límites, explicar, protegerte, enfadarte, llorar, huir..

..porque nadie alrededor parece comprender por que has cambiado, porque actúas así, pues “ellos sólo quieren ayudar y estar con el bebé”…

En ese momento en que sobran las palabras y esta díada mamá-bebé, esta nueva familia que acaba de nacer ,sólo necesita intimidad, sosiego, respeto, silencio y la única ayuda que necesita es tener una buena cantidad de comida casera en la nevera.. es entonces necesario que familia y amigos se mantengan en un segundo plano, realizando esa ayuda callada, discreta y permitiendo que el vínculo se cree en paz y armonía..

 

Por eso, cuando desoímos esa llamada y pretendemos “Seguir con nuestra vida normal”, como si nada hubiera cambiado, olvidando lo mágico y especial de este momento. Y sin embargo, atendemos visitas que no nos apetecen, nos obligamos a contestar todas las llamadas, responder a esas “obligaciones sociales”, alejándonos de ese regalo, de saborear la creación del vínculo con nuestro hijo.

Vamos en contra de lo que nuestro ser nos pide a gritos: Parar el mundo, bajarte de esa espiral de actividad frenética y TAN SÓLO ESTAR!

Tan sólo sentir la piel de nuestro bebé, saborear su olor, escuchar la melodía de su respiración, enamorarnos como nunca creíamos que podría suceder.

Es fundamental que protejamos la llegada del bebé, creando un mundo de sosiego y amor. Donde el único sonido sea el  canto amoroso de sus  padres, el único olor la dulce leche, el abrazo cálido y presente de su madre, que le recuerda que ella sigue ahí y que permanecerá disponible para él, dándole la bienvenida que necesita.

Dejar el tiempo necesario para conocerse, para adaptarse, para que la  díada bebé- mamá sea tan sólida que suavemente se convierta en triada, permitiendo al papá formar parte de ese maravilloso mundo.

Permitir que los hermanos se encuentren, se reconozcan, se huelan y se miren a los ojos susurrando palabras que sólo ellos conocen..

 

Y sin embargo, se nos olvida pedir lo que necesitamos verdaderamente, no hablamos de lo que queremos con nuestras familias y amigos…

Sólo, nos traicionamos una vez más, por agradar a los demás..

Pero ese ser que nos bendice con su presencia viene a mostrarnos que ya podemos ser libres, y honestos con nosotros mismos, podemos crear la realidad que queremos… aunque no sea lo que esperan los demás..

 

Por eso, os animo a reflexionar y a que creéis las circunstancias que os apetecen a vosotros sin pensar en lo que el entorno espera..

Anticiparse, activar la red, crear el entorno adecuado es la clave para disfrutar esta etapa fuera del tiempo y el espacio en el que sólo existen el amor, el éxtasis, la plenitud…Prepárate para abrir la puerta al caos, al descontrol, ámalo, fluye, vive sólo el instante presente, embriágate del perfume del amor auténtico, saboréalo todo, las risas y los llantos,  porque seguramente sea el momento más verdadero de tu vida.

El único en el que todo es como verdaderamente es. 

Y este bebé viene a recordártelo.

 

Sonia Alonso.

Directora Formación Doulas  Madrid y Valencia.

Madre. Renacedora, terapeuta y doula.

 

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