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EL NACIMIENTO DE ARIEL Y EL PARTO DE SONIA

Su ser se mostró enseguida, insistiendo en que su tiempo de para venir a la tierra ya llegaba y que nosotros éramos los padres que había elegido…Nos resistimos unos meses con los miedos típicos: es demasiado pronto, la situación económica no es la mejor, vamos a cambiar de ciudad..

Y a la vez, las ganas de recibir a Ariel crecían en nosotros cada día.. Durante muchas noches nos visitaba con su inmensa luz dorada y su energía amorosa..

 

Encuentros que jamás olvidaré.. y que ahora con su mirada profunda me recuerda cada momento..

Por fin, paramos la mente, dejamos los miedos a un lado, nos abrimos y ese mismo mes Ariel fue concebido en un mar de amor y entrega .. no lo hubiera soñado mejor…Se mostró, le sentimos, y la vida empezó a latir en mi bendito útero..

Después semanas intensas, días de Sanación con momentos de todo tipo, de limpieza, de crisis, de alegrías, de atrevimiento, de miedos…

Y por fin, diez lunas de crecimiento después, Ariel volvió a llamar a la puerta, otro gran momento estaba a punto de suceder…

Y llegó la gran noche:

Buscó el día que necesitaba donde todas las circunstancias eran las adecuadas para su camino.. Una noche, en la que Miguel estaba trabajando y su hermano Iván en casa de un amigo..

Y yo, disfrutando mi soledad, bailando las canciones que me conectaban a él, observando mi cuerpo, los cambios en mí..En seguida sentí que esa iba a ser la gran noche, pero no sabía que algo distinta a como la había proyectado en mi mente!!

Las contracciones aumentaban de frecuencia y avisé a su padre: “parece que hoy puede ser” (tras muchas noches esperando y creyendo que podía ser, no me atrevía a ser tajante)

Y en un par de horas, la bolsa se rompió bañándome de líquido calentito y claro. Ahora si!! Por fin!!!

Llamé a Miguel, que sin pensarlo avisó a nuestros compañeros de viaje, a María y Juanjo, las matronas, y a Ile, hermanita-doula. 

Aún quedaba mucho, así que, sabiamente, ellos, descansaron mientras las contracciones aumentaban y nosotros saboreábamos la cercana llegada de nuestro deseado bebé.

Disfruté estas horas, en mi mundo, conectando con él, sintiendo la música, el espacio como había deseado.. y olvidando mi promesa cuando nació mi Hijo Iván, hace casi 16 años, de descansar lo más posible en la dilatación.. pero quién se echa a dormir con tanta emoción!!!

Todo discurrió con normalidad, los angelitos-comadronas actuaron conforme a nuestra petición, sin intervenir, acompañando en la discreción..

Las horas pasaban muy rápido y al amanecer, cuando la intensidad aumentaba empezaron a aparecer los personajes de la historia:

Apareció Doña impaciencia quien no tomó muy bien saber que estaba de 5 ctms, a pesar que Mrs. Expectativas le había asegurados semanas antes que iba a ser un parto corto, en 2 o 3 horitas, todo resuelto..

Y Sonita, mi hermana pequeña en holograma, no lo podía creer: Eso es imposible, jo.. ya estoy muy cansada, han pasado muchas horas.. y Juanjo, le rescató diciendo: “El cuello del útero está muy posterior, vamos a traerlo hacia adelante.. Ahora has ganado 2 cts.”

Y la pequeña Sonita se conformó, eso era otra cosa,7 cms estaba mejor..

Pero según transcurría el principio de la mañana vino de visita el Sr. No puedo, tan gruñón como siempre, pero la hermanita Sayencita le invitó a salir a dar un paseo, “claro que puedes…”

También me visitó un familiar cercano de la Srta. Póngame la Epidural!!, se llamaba: “Y si me tomo un poco de árnica?”.. a la que nuestra hermana doula, le hizo una verónica con la vieja táctica “ perdone, no le escucho bien!” asegurándose de que me sintiera acompañada con un correcto: “¿Tu quieres?” Que con la siguiente contracción pasó al lago del olvido..

Y así, paseo va, paseo viene, haciendo turismo por el baño, comprobando las baldosas del pasillo.. me encontraba con aquel robusto roble llamado María donde me colgaba sin miramientos segura de su fuerza.. pobre roble.. y me abrazaba a mi compañero Miguel haciendo equipo, compartiendo la emoción, sintiendo su cuidado y su preocupación.. “Esto es normal? Va todo bien?..”Como saber que sucede dentro de alguien que está y no está, que grita y ríe casi a la vez..

En varias ocasiones apareció el guardián de la puerta recordándome la necesidad de dejarlo todo para atravesarla.. de entrar vacía, sin peso, sola, sola con mi fuerza.. con mi luz y con mi sombra..

En una de esas puertas, clavada en el pasillo, escuchaba de fondo: “Camina así como un pato, con los pies hacia dentro!” No podía moverme, toda mi atención estaba en conseguir relajar mi mandíbula que se había convertido en acer o.. sabía que ahí se encontraba la llave de la siguiente puerta.. a la vez que relajaba mi mandíbula, obediente comencé a caminar como me decían..

Era imposible distinguir a mis pacientes acompañantes. Sin duda hacía tiempo que se habían fundido en una sola fuerza, en un canal a través del cual cuatro ángeles del cielo descendieron para ayudarme, ofreciéndome lo que necesitaba en cada momento, una palabra de ánimo, un espacio de soledad, una mano en el sacro (Benditas manos en el sacro!!!), un toque sanador, un brazo donde apoyarme…

Con cada intensa contracción sentía a Ariel más cerca, le pedía que saliera, le llamaba.. Imagino, que él hacía lo mismo.. y el equipo funcionó..

Por fin, podía tocar su cabeza con mi mano.. y eso me daba la fuerza para la siguiente contracción..

Pero aún quedaba la gran puerta, en la que mueres para vivir y vives para renacer…

Llegado a ese momento en el que sentía mi cuerpo rompiéndose, y aparecía ese miedo a morir, a romperte por dentro y por fuera… Salió mi poder.. y decidí: Si tengo que morir moriré, si mi cuerpo ha de romperse que lo haga, pero este niño va a nacer para vivir!!

Me incorporé, recuperé la fuerza, no había lugar para más personajes, ahora Sólo Ariel y yo éramos los protagonistas, un último empujón y su preciosa cabeza salió, una pausa, palabras de ánimo, silencio dentro, un par de contracciones y Todo su cuerpo estaba fuera, precioso, rosado, lleno de vida..

Imposible expresar con palabras esa emoción, esa experiencia divina que es tocarle, olerle, su presencia, su mirada…

 

Y así nació Ariel, con fuerza y seguridad, con claridad de que quiere y que no, cuando y como…. Y así sigue, acompañándonos y llenando nuestros días de alegría de esa que perdura en el corazón..

 

A los cinco minutos, Ariel estaba mamando, mostrando sus ganas de estar en la Tierra y su fuerza.

Después la placenta, fácil, rápido, suave.. Cuanto sanado!!!!

El cordón nunca fue cortado, Ariel y la placenta permanecieron unidos hasta que el estuvo preparado para el siguiente paso. Ariel tuvo un nacimiento loto. Tras seis días de paciencia, integración, veneración, y mucha maña.. el cordón se soltó de su lindo ombligo, y ocurrió su segundo nacimiento. En esta ocasión un nacimiento al mundo exterior, a conocer a los demás familiares y amigos, el parque…

 

Sentí que para mí también era un nuevo nacimiento y que había llegado el momento de abrir poco a poco esa ventana que había permanecido cerrada, Estábamos preparados para el mundo porque habíamos creado un núcleo sólido cimentado con amor y cuidado, con tiempo y caricias, un núcleo que es esta nueva familia que ha nacido junto a Ariel..

 

Gracias…gracias Ariel por venir, por elegirnos para acompañarte en tu camino, por tocarnos con tu luz, gracias Universo por este gran regalo, gracias cuerpo, bendito útero..gracias Miguel por permanecer y dejar que el tiempo colocara todo en su lugar, gracias por tu amor…..gracias Iván, por tanto compartido, por tu luz y tu apoyo, por permitir el regalo de verte crecer y convertirte en el hombre que eres, ésta nueva maternidad nos acerca más aún más si cabe..gracias Ile, hermana, tanto compartido, tanta complicidad en nuestro crecimiento, tanto disfrutado, y ahora, sentir tu apoyo, tu respeto me ha recordado mi fuerza en esos momentos de debilidad.. Gracias décima luna por acompañarnos en esta aventura…gracias a todos los seres visibles e invisibles que nos habéis ayudado.. gracias Kwan Yin, gracias Lady Nada, gracias Inanna…

 

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